8 señales de que encontraste tu vocación

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Una serie de señales para detectar si aquella actividad que tanto te gusta es tu verdadera pasión Leer más

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Soy programador web y estudiante de Sistemas. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.

¿Han visto alguna vez a una persona hacer algo que hace muy bien y que le apasiona mucho? ¿Prestaron atención en cómo su presencia encaja perfectamente en el rol que juega? Puede ser una escritora, un futbolista, una médica pediatra, un bombero o un funcionario público. Puede ser cualquier profesión o puede ser simplemente un hobby, algo que una persona hace, lo hace bien y que se nota que está complacida haciéndolo. En este artículo vamos a hablar sobre descubrir tu vocación.

El reconocido educador británico Ken Robinson lo llama El Elemento. Esa acción, ese rol que una persona ocupa y que lo hace sentir que está en sintonía con el universo. Podemos llamarlo simplemente vocación, pero el concepto es el mismo.

Cuando hacemos algo que nos gusta, lo sentimos. Es una sensación hermosa en la cual estamos tan concentrados en lo que estamos realizando que se nos pasa el tiempo. Nos olvidamos de todos nuestros problemas. Sin embargo, lamentablemente no todas las personas experimentan esto durante sus vidas.

Como sé que hay muchos jóvenes que leen Mentes Liberadas y que aún están buscando su vocación y en base a ella, una carrera para poder potenciarla, vamos a ver 8 señales que indican que sí, que esa es tu vocación.

Vale aclarar que no tienen por qué darse todas juntas. Pero seguramente cuántas más señales tengas, más probable es que esa sea tu verdadera vocación.

1.Identificación

descubrir tu vocación

Todos cumplimos distintos roles en la sociedad y depende el contexto asumimos más un rol que otro. Pero siempre hay uno que sobresale, que nos identifica. Quizás también es el rol por el que todo el mundo nos conoce o con quien todos nos asocian.

Por ejemplo, cuando me tengo que presentar socialmente generalmente digo mi nombre y luego, aunque depende del contexto, agrego “Soy programador”. Podría decir mil cosas de mí. Que soy Técnico en Electrónica, por ejemplo. Lo soy, pero no me identifico con eso. Estudié ingeniería unos cuantos años y nunca me identifiqué ni como ingeniero ni como analista de sistemas. En mis venas corre sangre de programador. Eso soy. Así lo siento.

Al mismo tiempo puedo ser otras cosas más: hombre, hijo, hermano, tío, novio, esposo, cliente, empleado, etc. Pero el primer rol que asocio a mí es el de programador. Porque me defino como tal.

Cuando nos identificamos con un rol, que puede ser una profesión, un oficio u otra cosa (no nos limitemos a pensar en carreras y oficios), entonces es muy probable que eso sea nuestra verdadera vocación.

2. El tiempo vuela

Seguramente les pasó alguna vez lo que voy a describir. Están concentrados trabajando en algo en particular o investigando o estudiando algo concreto, de un tema que les gusta mucho. De golpe, miran la hora y se dan cuenta que pasaron horas. Ustedes sintieron que fueron minutos o como mucho una hora.

Albert Einstein demostró en su teoría más famosa que el tiempo es relativo. Si bien no se refería a lo que experimentamos los seres humanos cuando hacemos algo que disfrutamos mucho, en el fondo el concepto es el mismo. Cuando la pasamos bien y nos divertimos el tiempo parece ir más rápido. Por el contrario, cuando nos aburrimos o experimentamos algún sufrimiento o dolor, parece que el tiempo tiende a detenerse y a avanzar muy lentamente.

De la forma en que lo ve nuestra sociedad, divertirse está más relacionado al esparcimiento, a jugar videojuegos, salir con amigos, ir al cine, bailar y todo eso. Todas esas son cosas que cuando las hacemos se nos pasan volando. ¿Pero qué pasaría si encontramos una actividad que sea productiva tanto para nosotros como para alguien más donde el tiempo también se nos pase volando? Pues, en ese caso, estaremos encontrando seguramente nuestra vocación.

3. Mente como el agua

En el libro GTD: Gettings Things Done, el autor David Allen habla continuamente de un concepto al que llama “Mente como el agua”. Se trata de los momentos de concentración máxima que uno logra cuando trabaja, estudia o realiza algún tipo de actividad. Está asociado en parte con lo que acabamos de mencionar sobre el tiempo. Pero está vinculado puntualmente con el nivel de concentración y con el rendimiento.

En GTD, Allen explica una metodología de organización cuyo objetivo es quitar todas las tareas de pendientes de la mente. El objetivo es que nos podamos enfocar únicamente en lo que hay que hacer. Olvidarnos del qué y el cuándo, para poder poner todo el poder cognitivo del cerebro en la tarea puntual que se está realizando en ese momento. Eso es la mente como el agua.

Este concepto también entra en juego con la vocación. Es mucho más fácil concentrarse en tareas que nos resultan apasionantes, que en otras que no. Incluso cuando puede haber algo de interés.

Si es fácil concentrarse en algo y si, sobre todo, es muy difícil sacarnos de ese estado de concentración, entonces la vocación está ahí.

4. Fácil de aprender

Se da muy seguido que cuando algo realmente nos gusta y nos apasiona es muy fácil aprenderlo. No es una regla general ni significa que vamos a poder hacer una carrera vinculada sin mayores esfuerzos. Para nada. Pero sí marca una tendencia que es fácil de percibir no siempre por uno mismo, pero si por otras personas. Si nunca experimentaron facilidad estudiando algo, es muy probable que hayan sido testigos de algún compañero “suertudo”. Alguien que no tenía que esforzarse mucho para asimilar algunos temas especiales o una materia en concreto.

En mi caso particular, como programador, no he tenido nunca un gran rendimiento en matemáticas. Pero sí me doy cuenta que mi cerebro piensa muy rápido cuando se trata de algoritmos. En parte se debe a que estudié programación desde que era adolescente (no me quiero imaginar lo que hubiera podido lograr si hubiera comenzado desde niño) y en parte, quizás, a una predisposición natural.

Si en comparación con otras personas notan que logran sacar ventaja al estudiar y aprender un tema, y si eso les apasiona, entonces es muy probable que la vocación se esté manifestando allí. No olviden lo que mencioné al principio: tener facilidad no implica no esforzarse. Al contrario, es una responsabilidad mayor.

5. Investigación y capacitación autónoma

descubrir tu vocación

La particularidad de tener una vocación clara es que cualquier curso o carrera que exista vinculada no nos va a alcanzar. Podremos hacer una carrera, un posgrado, una maestría, lo que sea. Pero nunca va a colmar nuestras expectativas. La curiosidad siempre va a ser mayor y vamos a querer saber más al respecto.

No sólo investigaremos la historia de eso que nos apasiona hacer. Además nos obsesionaremos con grandes referentes. Vamos a querer saber absolutamente todo sobre ellos. Pasaremos de leer artículos sobre su vida en internet, a adquirir inmensos libros biográficos.

La historia tampoco bastará y vamos a querer estar actualizados con lo que pasa actualmente. Algunos ejemplos son: acudir a conferencias, volver a tomar clases en la universidad después de haber concluido la carrera. Suscribirse a publicaciones impresas o digitales, seguir vía RSS a blogs. Seguir a cuentas de Linkedin, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest. Participar activamente en foros donde se habla y se debata del o los temas vinculados a nuestra verdadera pasión.

La curiosidad y la pasión se potencian cuando se encuentran. El único riesgo aquí es ver cuánto tiempo dedicarle. Lo que nos lleva al siguiente punto.

6. Difícil diferenciar entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre

Cuando algo nos gusta lo hacemos y no pensamos si estamos trabajando, estudiando o divirtiéndonos. ¡Porque es divertido en sí mismo!

Esto conlleva un problema en realidad. Si nos gusta lo que hacemos todos los días como trabajo (o estudiando) entonces cómo diferenciar el tiempo libre del tiempo de trabajo. ¿En qué momento interrumpimos lo que estamos haciendo para dejar de trabajar o estudiar y hacer algo que nos distienda? Considero que a veces se necesita el consejo de alguien externo. Quizás un amigo, un familiar o un tutor pueden darse cuenta si no estamos demasiado metidos en nuestra pasión.

En principio, estar sumergido en lo que nos apasiona es genial, pero en algunos casos extremos esto puede hacer que la persona se pierda trabajando y se convierta en un verdadero trabajólico o workaholic como los llaman en inglés. Personas que viven trabajando todo el tiempo. Que no paran ni un minuto. Que no descansan los fines de semana y que no se toman vacaciones.

7. Domingos a la tarde de relax

En una de sus conferencias TED, Ken Robinson, a quien mencioné al principio dice que hay dos clases de personas:

Están las personas que durante la semana trabajan aunque no les gusten sus empleos. Personas que padecen y soportan la semana y que esperan a que llegue el fin de semana para hacer lo que les gusta. Pero también hay otro tipo de personas: las que todos los días hacen lo que les gusta y los fines de semana también disfrutan.

A lo largo de mi vida me he encontrado con ambos tipos de personas y yo me identifico claramente con el segundo tipo. He tenido la suerte de encontrar mi verdadera vocación y cada día de mi trabajo lo disfruto mucho.

A todos nos encantan los fines de semana. Es el momento en que podemos hacer lo que nos gusta. Pero hay algo bastante conocido y es que los domingos alrededor de las 19:00 hs. a muchos que no les gusta sus trabajos se empiezan a deprimir. El finde terminó y mañana es… ¡Lunes!.

Les puedo asegurar que si les gusta su trabajo, si tienen verdadera vocación, entonces casi nunca van a experimentar esta sensación horrible. Al contrario, van a estar relajados o en todo caso ansiosos por retomar los proyectos que dejaron pendiente el viernes anterior. No es una regla general, pero si realmente les gusta lo que hacen no van a sentir esa sensación desesperante de querer enterrarse.

8. Éxito profesional

Descubrir tu vocación y tener éxito

Si te gusta tu trabajo y eres bueno en ello, entonces es muy probable que tengas éxito profesional. No quiere decir que siempre te va a ir bien en todos los proyectos profesionales que emprendas. Pero seguramente habrá una constante positiva en tu vida laboral.

En algunas disciplinas puede no ser fácil identificar el éxito profesional. Muchos lo asocian únicamente con el dinero y el reconocimiento social, pero eso depende mucho del concepto de éxito que uno tenga. Para unos, ayudar a los demás es mucho más importante que la riqueza y que la fama. Se sentirán exitosos profesionalmente trabajando en un comedor para niños, en una escuela rural, o en un hospital de un pueblo pequeño.

Como el tema del éxito es muy subjetivo, les recomiendo el libro El Éxito Personal del autor Peter Davis.




Soy programador web y estudiante de Sistemas. Creé Mentes Liberadas para compartir consejos, recursos y herramientas para la escuela y la universidad. Vivo en Buenos Aires, Argentina.

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